Grupos de seis, no de veinte
El límite real es seis personas por aula. Eso permite que cada sesión haya turnos de conversación largos y que el profesor corrija pronunciación y estructuras en el momento, no al final del curso.
Esta página reúne lo que sostiene nuestro método: quién prepara las clases, con qué materiales trabajamos y cómo se revisa el avance de cada estudiante en Barcelona.
En Spanishfy no publicamos cifras de alumnos ni medallas que no podamos enseñar. Lo que sí podemos hacer es decir con quién colaboramos y en qué consiste cada acuerdo. Si quieres verificar algo, escríbenos y te lo contamos sin adornos.
Escuela colaboradora
Compartimos aula y materiales de nivel A1 a B2 con su equipo docente. Las plazas se coordinan cada trimestre y el alumnado puede asistir a talleres cruzados de conversación.
Convenio con biblioteca
Usamos su sala de trabajo para los clubes de lectura en español de nivel intermedio. La actividad es abierta y se anuncia en el tablón de la propia biblioteca.
Programa con empresas
Formamos a personal de barra y sala en español de atención al cliente. Los contenidos se revisan con el propio gremio antes de cada edición.
Intercambio universitario
Recibimos estudiantes de intercambio que necesitan español funcional para prácticas. El itinerario se adapta al calendario académico y no interfiere con sus asignaturas.
Entidad vecinal
Colaboramos en las jornadas de acogida a recién llegados con sesiones breves de español práctico: mercado, transporte, trámites básicos.
Materiales revisados
Tres profesores externos revisan cada trimestre nuestros materiales antes de publicarlos. Sus observaciones quedan registradas y se aplican en la siguiente versión.
Si representas a una entidad y quieres proponer una colaboración, escríbenos a info@spanishfy.com o llámanos al 986-20-5351. También puedes pasarte por Praza Castañeda, 4, 43º F, 66403, L' Gutiérrez.
En Spanishfy no vendemos fluidez en tres semanas. Trabajamos con grupos reducidos en Barcelona, con profesorado que vive aquí y usa el español de la calle todos los días. Lo que sí podemos demostrar es cómo organizamos las clases, qué corregimos y por qué muchos estudiantes repiten trimestre tras trimestre.
El límite real es seis personas por aula. Eso permite que cada sesión haya turnos de conversación largos y que el profesor corrija pronunciación y estructuras en el momento, no al final del curso.
Las fichas de vocabulario y las situaciones de práctica se actualizan según lo que aparece en mercados, bares y oficinas de la ciudad. Si una expresión deja de usarse, sale del temario.
Todos los docentes tienen formación específica en español como lengua extranjera y han dado clase a adultos de niveles A1 a C1. Publicamos su perfil y su especialidad, sin currículums decorativos.
Antes de entrar en un grupo hacemos una prueba oral breve. Sirve para colocar a cada persona donde corresponde y evitar aulas mezcladas que frenan a unos y agobian a otros.
Cada programa declara qué vas a poder hacer al terminarlo: pedir en un mercado, entender una reunión breve, escribir un correo formal. Nada de metas vagas tipo "dominar el idioma".
Las condiciones de matrícula, cambios de grupo y asistencia están publicadas y se explican antes de inscribirse. Puedes revisarlas en términos y en privacidad.